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Paul Alone en Valencia: un concierto que eres parte, no público

Anna y su amiga junto a Paul

Hay noches que no se explican, se sienten.
Anoche fue una de esas.

Un plan improvisado con una amiga, de esos que empiezan con un “menos mal que te conocí” —y no solo por la compañía, sino por lo que ella estaba a punto de descubrir: la música de Paul Alone. Desde el primer acorde, suena a agradecimiento. Y esta es la mía.

Un concierto íntimo de Paul Alone en Valencia

El concierto de Paul Alone en Valencia, en la sala Loco Club, fue pura cercanía. Como estar en casa con amigos: uno canta, otro toca la guitarra española y el resto escuchamos con el corazón abierto.

Paul tiene esa magia difícil de explicar. Ocho años de trayectoria, dos discos y un crecimiento enorme —personal, artístico y emocional— que se nota en cada canción. Se define como rockero en una de ellas, pero encontró en la felicidad del pop-rumba el equilibrio perfecto entre pasión y calma. Un lugar donde el corazón pesa más que la cabeza.

Y ahí estábamos, no como público, sino como parte de algo compartido.

Canciones que nos llevaron lejos (y hacia dentro)

Cada tema fue un mensaje distinto, pero todos igual de honestos:

  • “No valgo pa’ ciudad” nos alejó del ruido y nos acercó a la calma.
  • “Tanto tanto tanto” fue pasión sin filtros.
  • “Me olvidé de lo bueno” recordó lo fácil que es olvidar lo esencial.
  • “Me caes fatal” nos sacó una sonrisa con su sinceridad brutal.
  • “Mentiroso” habló de tropezar sin miedo.
  • “¿Te acuerdas?” nos llevó al pasado con ternura y sin rencor.

Paul Alone no canta para la gente, canta con la gente. Y eso se nota.

Conocer a Paul Alone: casualidades que emocionan

Después del concierto tuve la suerte de conocerle y poder decirle todo lo que sus canciones significan para mí. Entre charla y sonrisas, descubrimos una casualidad preciosa: ambos compartimos recuerdos de infancia en Pamplona.

Las chuches, el videoclub Don Policarpo, las tardes en la Taconera dando pan duro de la semana a los animales, o los cines Gólem de Iturrama. Momentos sencillos, pero llenos de vida. Sonreímos por esas coincidencias que solo pasan cuando tienen que pasar.

Nos queda pendiente vernos en más conciertos… y surfear.

Accesibilidad en la sala Loco Club de Valencia

No puedo dejar de mencionar lo impecable que fue la experiencia en Loco Club Valencia, especialmente en lo referente al trato y la accesibilidad.

Desde el primer momento, la sala respondió de forma rápida y clara cuando pregunté por ello a través de instagram. La entrada es a cota cero, lo que facilita el acceso a personas con movilidad reducida y las puertas son grandes. Además si vas con tu perro de asistencia tienen un servicio de bebedero.

En cuanto a la barra no dispone de dos alturas. No obstante, tuve un un trato cercano por parte del personal y estuvieron pendientes de si necesitaba algo. ¿Qué pasa cuando bebes? Necesitas ir al baño. Me informaron de que hay uno adaptado, pero no lo comprobré. La verdad.

A esto se suma un sonido cuidado, pues me ubicaron a menos de un metro del escenario. Donde está la cabina del dj junto al resto de asistentes me protegía una cinta y el resto de asistentes se preocuparon por no taparme ni darme. Por primera vez disfruté de un concieto. Pues tuve la sensación de que formaba parte de algo.

Si ves su programación, no lo dudes: ve.

Qué bonito es vivir

No hay duda: qué bonito es vivir.
Volar como si te persiguieran,
para matarte,
porque tienes valor suficiente
para ir por delante.

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